Unir a docentes de todo el mundo a través de la educación: entrevista a Helen Drennen

En una conversación sobre temas muy diversos, la nueva presidenta del Consejo de Fundación del IB, Helen Drennen, nos ha hablado de sus motivaciones, su experiencia en la educación y su visión del papel que desempeñarán el IB y la educación en el futuro.

¿Qué es lo que más le motiva de su trabajo?

Al reflexionar sobre mi trayectoria en la educación, que comenzó a finales de la década de 1970, veo una motivación clara: crear oportunidades para que otras personas puedan cubrir sus necesidades. Y eso comienza por los alumnos, luego se extiende a los docentes y los padres (en definitiva, a toda la comunidad educativa) y, por último, alcanza el nivel de los “sistemas”.

Siempre me han preocupado la desigualdad y la injusticia, por lo que el papel de la educación de crear oportunidades para superarlas siempre me ha motivado.

Mi experiencia directa con el IB (como primera directora académica del IB y directora regional de Asia‑Pacífico) fue una confluencia importante de diferentes culturas y enfoques educativos que tuvo un gran impacto en mí y en la forma en que abordé la educación indígena en Australia. Después de mi etapa en el IB, regresé a Australia con una mayor conciencia de la cultura y la lengua, y de su enorme importancia a la hora de definir la identidad de los niños. Observé que la cultura de los pueblos indígenas de Australia está basada en una tradición oral muy arraigada. Sin embargo, la educación occidental está basada casi en su totalidad en la cultura escrita. Me sorprendió mucho la desigualdad y la injusticia, porque no se trataba de carencias en los alumnos indígenas que fuera necesario satisfacer. Nunca pensé que hubiera un modelo deficitario o que a estos niños les faltara algo; de hecho, siempre supe (y esto es, de nuevo, fruto de mi trayectoria en el IB) que contaban con una gran riqueza en cuanto a talentos y conocimientos culturales que no se reconocían o apreciaban. En realidad, esto brindaba la oportunidad de que los niños no indígenas descubrieran sistemas de conocimiento y formas de conocimiento diferentes de los suyos, lo cual marcó mi camino como directora del Wesley College y mi enfoque del liderazgo educativo. Todo giraba en torno a la mentalidad internacional y a la filosofía del IB de apertura a otras culturas.

¿Cuáles son las características únicas del IB y cuáles de sus puntos fuertes considera más importantes e inspiradores?

Creo que el IB es el único sistema educativo del mundo que ha sido creado por miembros de la profesión, es decir, por docentes. En el IB, los docentes siempre han sido los innovadores, y no solo los encargados de impartir los programas. La identidad de los docentes ha tenido mucha importancia en el IB desde el principio, y siempre se ha confiado en ellos a lo largo del proceso. El IB ha unido a docentes de todo el mundo y ha conectado grupos de alumnos de tradiciones culturales muy diferentes, lo cual ha dado lugar a un maravilloso ambiente de compañerismo en este sistema. El papel de los docentes es único en el IB, y ese es uno de sus mayores puntos fuertes, por no hablar de la importancia que cobrará en la transformación educativa que tendrá lugar como consecuencia de la pandemia de la COVID-19 (coronavirus).

“El segundo aspecto único del IB es su independencia. El IB siempre ha sido totalmente independiente de cualquier sistema nacional. Además, su filosofía y enfoque educativo están libres de cualquier interferencia política”.

Cabe mencionar también la gran calidad y el prestigio de los cuatro programas del IB, que integran una filosofía universal y un conjunto de valores y estándares de excelencia. El modelo curricular ofrece amplitud y profundidad, además de cubrir todos los dominios del conocimiento a lo largo del continuo de programas. En otros sistemas educativos, es muy frecuente que los alumnos tengan que especializarse demasiado pronto. En el tronco común del Programa del Diploma (PD), los alumnos estudian un curso de epistemología —Teoría del Conocimiento (TdC)— y participan en actividades de servicio comunitario como componente obligatorio para obtener el diploma.

Tomando un poco más de distancia, la apreciación de la cultura y el conocimiento es un rasgo único y muy inspirador del IB. También presta una gran atención al entorno de aprendizaje. Las conexiones entre la salud, el bienestar y el aprendizaje son aspectos importantes del enfoque del IB que se han visto reforzados por la experiencia de la COVID-19.

Con respecto a la COVID-19, ¿qué dificultades y oportunidades ha visto surgir como consecuencia de la pandemia?

La incertidumbre actual es más que evidente. La pandemia ha desvelado problemas y desafíos latentes, que se han evidenciado, por ejemplo, en la inseguridad que han experimentado los padres, los alumnos y los docentes durante las convocatorias de exámenes. Tenemos que reconocer estos problemas, aceptarlos y afrontarlos de manera lógica para mantener el atractivo global que nos diferencia de otros sistemas.

Si queremos implementar satisfactoriamente las mejoras y los ajustes necesarios para adaptarnos a una nueva realidad, debemos ser capaces de transmitir la buena comprensión que tiene el IB del mundo posterior a la COVID-19.

Tenemos que ayudar a los docentes y a los padres en este momento de incertidumbre continua. Sin dejar de reforzar los elementos atemporales e importantes de la educación del IB, debemos evaluar constantemente lo que hacemos y abrirnos a nuevas ideas para transformar la educación del mismo modo que lo hicieron los padres del IB.

“Necesitamos liderazgo para el cambio y para la excelencia en el servicio”.

La voluntad para cambiar no basta; necesitamos disponer de medios para propiciar el cambio. La mayoría de las organizaciones aplican la regla del 80-20, y pueden ofrecer unos resultados excelentes, pero no cambian. Por su naturaleza, la educación es un ámbito bastante conservador, dada la responsabilidad ética que conlleva formar a la próxima generación. Pero ahora se nos ha planteado la necesidad generalizada de reinventarla, y el IB puede ofrecer el liderazgo de calidad necesario a través del ejemplo.

¿Cómo definiría el liderazgo educativo y cuáles serán sus tareas en los próximos años?

Los líderes deben encontrar el equilibrio entre la excelencia en el servicio y una iniciativa y una motivación reales para impulsar el cambio. Ese equilibrio requiere dos ingredientes: visión clara e imaginación, y comprensión de la realidad práctica. No hay uno más importante que el otro: se requieren los dos. Contar con apoyos es fundamental, y eso empieza por el nivel superior: el órgano de gobierno. Necesitamos una cultura de toma de decisiones colectiva que esté presente en todos los niveles de la organización. Necesitamos liderazgo para el cambio y para la excelencia en el servicio.

Pero existe una cualidad que destaca sobre todas las demás cuando la incertidumbre es generalizada y la estabilidad brilla por su ausencia: la integridad. La viabilidad de un líder depende de la integridad de esa persona, ya que la sinceridad y autenticidad de la organización se juzgarán por la ética de su liderazgo. Con razón, el IB es una organización reconocida por la solidez de su liderazgo. La integridad de sus miembros, su filosofía y sus prácticas son sus mayores fortalezas.

 

¿En qué áreas centrará su trabajo como presidenta del Consejo de Fundación del IB?

La función del presidente del Consejo de Fundación es crear una cultura sólida de toma de decisiones colectiva y unas prácticas de gobierno bien definidas en el nivel superior.

Mi prioridad más inmediata es garantizar que el relevo en la dirección general del IB se desarrolle con fluidez. Recordemos que Siva Kumari abandonará el cargo de directora general a finales de marzo de 2021. Estamos inmensamente agradecidos a Siva por su admirable labor como primera mujer en ocupar ese cargo y por su capacidad de liderazgo para garantizar un período de transición estable y sin sobresaltos.

Con vistas al futuro, un órgano de gobierno fuerte debe brindar todas las oportunidades y el apoyo necesarios para que el equipo directivo de la organización tenga éxito. En mi papel de presidenta del Consejo de Fundación, esto supone ayudar a la organización a construir su legado. No solo nos centraremos en propiciar un cambio positivo y dar apoyo a la dirección y la organización del IB a corto plazo, sino también en trabajar para garantizar que el IB ejerza un impacto social positivo muy necesario en el mundo para las futuras generaciones.

¿Hay alguna reflexión final que desee compartir?

Sí. Me gustaría mencionar una idea sobre el liderazgo que me ha llamado la atención mientras hablábamos. Pasamos por la vida y vamos de una cosa a otra. Pero he descubierto que una parte importante de mi liderazgo educativo ha sido ser capaz de aprovechar y conectar experiencias que, a priori, no parecían guardar relación entre sí. Y no solo me refiero a las personas implicadas, sino también a los fenómenos que se producen. Al establecer conexiones se nos pueden ocurrir cosas completamente nuevas. Y eso es algo que pretendo fomentar como presidenta del Consejo de Fundación: conectar ideas y personas, y ayudar a crear cosas nuevas, inspiradoras, influyentes y duraderas.