Katherine Ahn – Atlanta, USA

Katherine Ahn, graduada del Programa del Diploma (PD), explica por qué es importante que los directores de colegios fomenten una relación con sus alumnos y cuenta cómo esto puede ayudarlos a mantenerse conectados con el colegio.

Por qué las relaciones entre los directores de colegios y los alumnos son importantes

Todos saben que las relaciones en los colegios son fundamentales. Los educadores, especialmente los del IB, entienden la importancia que tienen estas relaciones para construir una comunidad e identidad escolar. No es sorprendente que, desde hace décadas, la mayoría de las conversaciones se centran en la relación entre el docente y el alumno, ya que es la más importante en el colegio. Pero otras relaciones escolares también son importantes, y juntas, contribuyen a la cultura del IB.

Como exalumna del IB, y como alguien que valoraba mucho las relaciones con los equipos directivos y los docentes, me sorprendió lo poco que los directores de colegios promovían las relaciones escolares. ¿Por qué se les presta tan poca atención a estas relaciones? ¿Por qué no hay talleres obligatorios al respecto para los equipos directivos? Sin embargo, estas preguntas no corresponden a esta discusión. Lo que sé, por mi propia experiencia como alumna, es que las interacciones genuinas y positivas entre los directores de colegios y los alumnos son realmente importantes para crear una cultura escolar de confianza y lealtad.

El club de lectura de la promoción de 2016 que creó nuestro director de secundaria

En el semestre de primavera de 2015, durante mi segundo año de educación secundaria, nuestro director, el señor Holcomb, formó grupos de alumnos de cada año. En mi grupo éramos ocho, y conversábamos sobre nuestra vida, las relaciones con nuestros padres y otros temas fuera del ámbito académico. Estas conversaciones, iniciadas por un miembro del equipo directivo, ayudaron a establecer nuevos tipos de relaciones. Cuando le pregunté al señor Holcomb la razón por la cual creó estos grupos, me respondió:

“Mi último año en el  Atlanta International School (AIS) fue el primer año en que no enseñé un curso de Economía, y, para ser honesto, extrañé el aula y las interacciones con los alumnos, ya que eran mi parte favorita del día. El objetivo de los grupos era tener una conversación significativa sin la necesidad de lecturas o trabajos adicionales”.

Me sentí valorada de una manera diferente a como lo hacían mis docentes. Además, sentí que el director de secundaria me tenía en cuenta y me escuchaba, algo que no había experimentado con otros directores de colegio.

A continuación, podrá leer los testimonios de dos miembros de mi grupo:

El señor Holcomb fue uno de los pocos miembros del personal de dirección que realmente se preocupó por aprender nuestros nombres y forjar un sentido de comunidad. Esos encuentros marcaron una diferencia, incluso por los pequeños detalles, como que nos preparaba café y nos traína donas. Se sentía como una relación de amistad, en lugar de la habitual relación distante entre el alumno y el director”.

Emily Mörking, promoción de 2016

Sin duda, sentí que se me valoraba. Me dio la sensación de que estaba representando a la comunidad escolar, un papel que disfruté. Considero que la idea y las intenciones detrás de esta iniciativa fueron buenas, y algo similar podría servir para que los alumnos se sientan valorados”.

Diego Gonzalez, promoción de 2016

Esta iniciativa del director del colegio demuestra no solo que es poco común que los miembros de equipos directivos tomen este tipo de acciones, sino también lo importante que es establecer relaciones como estas a nivel personal. Así lo expresó el señor Holcomb:

Estos momentos fueron realmente importantes para mí. Me encanta conversar sobre la vida real y escuchar las historias de los alumnos. Siempre me iba con un mayor sentimiento de empatía por lo que sentían los alumnos de los diferentes años; y espero que me haya ayudado a tomar mejores decisiones”.

Los directores tienen muchas responsabilidades; por ejemplo, tienen que revisar los resultados de los exámenes para encontrar patrones y anomalías, y deben organizar numerosas reuniones para conversar sobre la disciplina de los alumnos y los programas de educación a fin de cumplir las expectativas del IB. Asimismo, los directores solucionan problemas relacionados con el sistema de vehículos compartidos, interfieren entre padres y docentes, coordinan reuniones y supervisan la seguridad de las instalaciones. Estas responsabilidades, entre muchas otras, suelen tomar 10 o más horas diarias en el colegio, algunas horas adicionales en casa por las tardes y, en ocasiones, durante los fines de semana. Si bien los directores tienen una gran cantidad de tareas difíciles que deben realizar, ver al director de mi colegio entablar relaciones con los alumnos me hizo entender lo que pueden hacer los futuros líderes educativos para promover una conexión genuina en la que los alumnos se sientan valorados.

Las relaciones que tienen los directores con los alumnos les ayudan a mantenerse conectados con el día a día del colegio, así como a identificar los problemas pequeños antes de que sean más graves. Cuando los directores conocen a los alumnos a nivel personal, pueden comprender cómo sus decisiones podrían afectarlos. Asimismo, ellos estarán más dispuestos a acudir al director si tienen inquietudes, tanto personales como relacionadas con los otros alumnos. Las relaciones positivas también pueden hacer que las reuniones disciplinarias sean mucho más eficaces. Una relación positiva entre el director y los alumnos también refuerza el valor que el personal docente le da a ese vínculo. Si para el director no es importante construir una relación significativa con los alumnos, ¿por qué debería serlo para los docentes del IB?

Es momento de enfatizar las opiniones de los miembros de equipos directivos que priorizan las relaciones con los alumnos y que construyen una cultura relacional en sus colegios. Como miembros actuales del personal de dirección, y a medida que se forma la nueva generación de equipos directivos, deben tomar en cuenta los siguientes temas al conversar sobre las mejoras de los Colegios del Mundo del IB.

A continuación, algunas preguntas que considerar:

  1. ¿Cómo es la relación entre el director y los alumnos?
  2. ¿Se limitan las relaciones a conversaciones disciplinarias o académicas en las que el director actúa como la autoridad más importante o existen relaciones compuestas por interacciones más casuales y genuinas?
  3. ¿Cómo influyen estas relaciones en el director? ¿Cómo afectan a los alumnos?
  4. ¿Cómo contribuyen las relaciones entre el director y los alumnos a la comunidad de apoyo del colegio?
  5. ¿Cómo adquieren estas relaciones diferentes cualidades según la composición socioeconómica o racial del colegio? ¿Podría influir el tamaño del colegio?
  6. ¿Podrían diferir las relaciones entre los colegios de educación primaria y secundaria o podrían variar únicamente dependiendo de la personalidad de los directores y su estilo de liderazgo?
  7. ¿Cómo puede el perfil de la comunidad de aprendizaje del IB encajar de una manera proactiva en las teorías de liderazgo de los colegios?

Hay muchas preguntas buenas sobre la relación entre los directores y los alumnos, pero aquellos preocupados por el liderazgo educativo siempre debemos recordar que los equipos directivos trabajan con personas, no con objetos que puedan clasificarse y categorizarse o cuyo riesgo se pueda evaluar según objetivos predeterminados.

Si los alumnos sienten que el director está para su beneficio y no solo por el sueldo, se establecerán relaciones más cercanas a su debido tiempo. He escuchado a muchos líderes educativos decir: “Todo alumno debe ser conocido poralguien”. ¿Por qué ese “alguien” no puede ser el director, cuando el IB hace mucho hincapié en que los miembros de los equipos directivos adopten el perfil de la comunidad de aprendizaje del IB en su cultura escolar?


Katherine Ahn es graduada del IB , estudió el Programa de los Años Intermedios (PAI) y el Programa del Diploma (PD) en el Atlanta International School en Atlanta (EE. UU.). Obtuvo su título de grado en Lingüística y Psicología en la Universidad Emory, y continúa aprendiendo sobre la educación internacional. Dato curioso: le gustan mucho el matcha latte y el pan de queso brasileño. Puede ponerse en contacto con ella a través de LinkedIn e Instagram.