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El cooperante accidental

Los esfuerzos de Greg Mortenson para dar una educación a los niños de Pakistán y Afganistán han inspirado a millones de personas y han salvado miles de vidas, Katie Jacobs nos revela cómo lo hizo.

El cooperante accidental

Los esfuerzos de Greg Mortenson para dar una educación a los niños de Pakistán y Afganistán han inspirado a millones de personas y han salvado miles de vidas, Katie Jacobs nos revela cómo lo hizo.

Greg Mortenson, tras un intento fallido de ascender al K2, el pico más duro de Pakistán, terminó en un pueblo de montaña llamado Korphe y acabó construyendo un colegio en la aldea. “Si hubiese llegado a la cima del K2, ahora sería uno de esos locos del alpinismo”, bromea.

Gracias a este fracaso, Greg es ahora un cooperante reconocido en todo el mundo, artífice de la creación de 131 colegios en zonas rurales de Pakistán y Afganistán, defensor acérrimo de la educación de las mujeres y autor de un superventas, Tres tazas de té, un libro de obligada lectura para las tropas estadounidenses en Afganistán. “Si queremos que las cosas salgan bien, primero debemos equivocarnos”, asegura. “Estamos programados para pensar que el fracaso es el fin, en realidad no es más que una forma de encontrar el camino hasta la solución”.

Como muchos Colegios del Mundo del IB saben, la historia de Greg tiene tintes novelescos. Tanzania fue el escenario de su infancia de cuento de hadas. Su padre creó un hospital, y su madre fundó el International School Moshi, un Colegio del Mundo del IB situado al norte del país. En su adolescencia, la familia se trasladó a EE. UU., donde más tarde estudiaría enfermería. Tras un fugaz paso por el ejército estadounidense, se dedicó en cuerpo y alma a la enfermería y al alpinismo. Todo cambió cuando su hermana Christa murió de un ataque de epilepsia. Como homenaje, Greg decidió escalar el K2, la segunda montaña más alta del planeta, y probablemente la más complicada.

El mundo es hoy un lugar dinámico: todos somos ciudadanos universales. El IB me enseñó la importancia de la ciudadanía global y la idea de la educación como un proceso de aprendizaje continuo”. Greg tiene dos hijos, y su intención es darles la misma educación internacional.

Tras abandonar el desafío y separarse de la expedición, se recuperó gracias a los cuidados de los aldeanos de Korphe. Le conmovió la imagen de niños dibujando las tablas de multiplicar en el polvo, así que tomó la determinación de construirles un colegio. Y un colegio llevó a otro, hasta que fueron 50 y después 100... Greg y su fundación, Central Asia Institute (CAI), son responsables actualmente de la educación de más de 58.000 alumnos, 44.000 de los cuales son niñas, uno de los grandes caballos de batalla del estadounidense. Según UNICEF, hay 120 millones de niños privados del derecho a la educación, de los cuales 78 millones son niñas. “Educar a las niñas es la inversión más importante que se puede hacer en un país en desarrollo”, asegura Greg, quien argumenta que cuando las mujeres están alfabetizadas, baja el índice de mortalidad infantil, se frena la explosión demográfica y mejora la calidad de vida en las aldeas.

Enseñar a los más pequeños equivale a alfabetizar a toda la comunidad. “He visto cientos de veces como una niña llegaba a casa del bazar con sus compras envueltas en un periódico. Nada más entrar, su madre las desenvolvía y le pedía que le leyera las noticias”, cuenta Greg. “Todo cambia para una mujer cuando tiene conocimiento de lo que sucede en el mundo”. Los colegios del CAI incluyen también centros de formación profesional para mujeres.

Toda la timidez se torna en entusiasmo cuando habla de las niñas pakistaníes que han logrado terminar sus estudios. “Aziza, del valle de Charburson, fue la primera joven de la zona que estudió”, nos cuenta. “No fue fácil. Era la única en primaria, y los niños le arrojaban piedras. Más adelante le robaban las libretas. Y, en el colegio, algunos profesores se negaban a darle clase. Pero se graduó como número uno de su clase. Ahora se ocupa de la atención maternoinfantil del valle. Antes, morían cada año 20 mujeres dando a luz. Desde que empezó a trabajar hace nueve años, no ha muerto ni una sola mujer más”.

Es imposible no emocionarse al oírle hablar sobre Fozia, de Cachemira, la primera mujer de la zona que superó los exámenes de derecho (y que ahora se está especializando en los derechos de propiedad de las mujeres), o de Shakila, de Baltistán, que está terminando medicina. Pero no todo el mundo comparte su filosofía, lo que le ha expuesto a fuego cruzado (a veces literalmente) por su insistencia.

Los talibanes han destruido cientos de colegios para niñas en Afganistán y Pakistán en los últimos tres años. “¿Por qué los hombres no quieren que las niñas estudien?”, se pregunta. “Les preocupa más un lápiz que una bala. Si una chica estudia, crece y se convierte en madre, los hom-bres pierden la capacidad de controlar la sociedad”. Greg explica que las mujeres con estudios difícilmente dejarán que sus hijos se unan a los talibanes o participen en la jihad (los chicos deben pedir permiso a su madre para hacerlo).

Sus editores publicaron inicialmente Tres tazas de té con un subtítulo que rezaba: “La lucha de un hombre contra el terrorismo”. A su autor no le gustó e insistió que lo cambiaran por “La lucha de un hombre por promover la paz”. Tras el 11-S, recibió duras críticas por enseñar el islam y el árabe. Ese episodio le sirvió para superar su timidez y empezar a dar charlas por todo el mundo. “Si queremos dejar un legado de paz, tenemos que construir puentes, no muros.”

Con esta forma de pensar, no es extraño descubrir que Greg estudió asignaturas del Diploma del IB en el colegio internacional que fundó su madre, aunque fuera solo durante un año. “Guardo recuerdos fantásticos del colegio”, asegura. “Había estudiantes de más de veinte países distintos y de todas las grandes religiones. Para mí, el mapa del mundo era así.

“El mundo es hoy un lugar dinámico: todos somos ciudadanos universales. El IB me enseñó la importancia de la ciudadanía global y la idea de la educación como un proceso de aprendizaje continuo”. Greg tiene dos hijos, y su intención es darles la misma educación internacional.

Y aunque no todas sus experiencias en la educación global han sido agradables, está convencido de que tiene el mejor trabajo del mundo. “Es un honor y una bendición”, asegura. En el espejo del baño, tiene siempre pegada una nota que reza “Cuando tu corazón habla, toma nota”.


CV Greg Mortenson

1957 - Nace en Minnesota (EE. UU.).

1958-73 - Se traslada a Tanzania y crece a los pies del Kilimanjaro.

1977-99 - Sirve en Alemania con el ejército estadounidense y recibe una condecoración.

1983 - Se licencia en la Universidad de Dakota del Sur con un título en Enfermería y un posgrado en Química.

1993 - Escala el K2 pakistaní en homenaje a su hermana, fallecida un año antes. Va a parar a una aldea llamada Korphe y se compromete a construir allí un colegio.

1994 - Inspirado por los alumnos del Westside Elementary School (Wisconsin), que recaudaron 62.340 centavos para el colegio Korphe, pone en marcha el programa ‘Pennies for Peace’.

1995 - Se casa con la psicóloga clínica Tara Bishop.

1996 - Sobrevive a un secuestro de ocho días organizado por simpatizantes de los talibanes, que al final le dan dinero para construir colegios.

Funda el Central Asia Institute (CAI).

1997 - Concluyen las obras de colegio de Korphe en Pakistán.

2006 - Escribe el superventas Tres tazas de té, junto con el periodista David Oliver Relin.

2009 - Recibe la Sitara-e-Pakistan (Estrella de Pakistán), la máxima distinción civil del país.

Termina el colegio 131 construido en las zonas rurales de Pakistán y Afganistán, gracias a la participación del CAI.


Vea a Greg en el congreso del IB asia pacífico

Greg Mortenson hablará en la conferencia anual regional que tendrá lugar desde el 25 al 28 de marzo de 2010 en Singapur. En la conferencia se explorarán, entre otros, temas como la declaración de principios del IB. Para más información, visite www.ibo.org/ibap/conference