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El catedrático Jim Cummins aporta al IB sus tres décadas de experiencia, como nos descubre Crispin Andrews.

Cuando eres unos de los más destacados expertos del mundo sobre las virtudes del bilingüismo, debes practicar los que predicas. El catedrático Jim Cummins, del Ontario Institute for Studies in Education, de la Universidad de Toronto, Canadá, hace precisamente eso. Enriquecido por la experiencia de aprender latín, griego, francés y gaélico, ejemplifica que poseer ciertas dotes personales e iniciar un aprendizaje precoz ayudan, y no perjudican, a aprender idiomas.

Su acento, una cautivadora mezcla de canadiense e irlandés –los dos países en los que ha pasado la mayor parte de su vida– confiere un particular individualismo a su dominio del inglés, tan distinguido como era de esperar en alguien que ha escrito y enseñado sobre desarrollo del lenguaje durante casi treinta años.

“Tanto Irlanda como Canadá  tienen minorías importantes que no son de habla inglesa, aunque el inglés sea el idioma que la mayoría domina”, comenta. “Es una lengua fantástica pero, si me dieran  la posibilidad, cambiaría una cosa: las extraña relación entre las grafías y sonidos. Puede que esto le dé al inglés algo de su encanto, pero también puede hacer que sea difícil captar cosas”.

Aunque el trabajo de Cummins trata sobre cómo hacer más fácil aprender inglés como segunda lengua, sus influyentes teorías se han aplicado al aprendizaje de otros idiomas. Cada vez más estudiantes deben aprender idiomas para acceder a oportunidades educativas. Para Cummins, la presencia de muchos estudiantes con un amplio abanico de lenguas maternas en los colegios internacionales debe verse como una oportunidad. “Vivimos en sociedades multilingües, así que nuestros colegios no deberían simplemente reflejar esto, deberían celebrarlo”.

Es una autoridad en la materia. Pocos lingüistas tienen una influencia tan profunda en pedagogía. Entre los círculos de la lingüística educativa, el catedrático Cummins es una figura reverenciada universalmente por la forma sencilla y directa en que explica y desarrolla sus teorías sobre lenguaje y aprendizaje. Aunque su trabajo apenas es conocido por el público en general, ha contribuido al desarrollo de currículos en todo el mundo y en colegios de todo tipo.

Resulta especialmente significativo que aplica sus teorías en clase y trabaja directamente con los profesores, y que sigue en la Universidad de Toronto, a pesar de las ofertas que ha recibido de las más prestigiosas instituciones académicas, ayudando a una nueva generación de lingüistas.

Los trabajos que más se citan de Cummins tratan sobre las diferencias entre distintos niveles de desarrollo educativo. Cuando se califica la competencia lingüística, él distingue entre las Habilidades Básicas de Comunicación Interpersonal (BICS, por sus siglas en inglés) de un estudiante y su Competencia Lingüística Cognitiva Académica (CALP, por sus siglas en inglés). “Para decirlo sencillamente, se trata de la diferencia entre el lenguaje diario y el académico”, dice.

“Aunque los hablantes no nativos de inglés pueden aprender relativamente rápido lo necesario para interactuar con sus colegas y profesores, entender y usar el lenguaje más complejo de los libros de texto y currículo es más difícil. Un no nativo puede tardar más en ponerse al día en lo académico”.

Dice que este período puede durar hasta cinco años, al tiempo que los nativos también desarrollan sus habilidades lingüísticas. Cummins cree que si no se hacen evaluaciones cuidadosas y frecuentes, la relativa competencia de nivel BICS de los estudiantes puede enmascarar otras dificultades con el estudio.

Contrariamente a la comunicación interpersonal, el lenguaje académico no depende de un número reducido de palabras frecuentes, tampoco hay expresión facial, tono de voz ni gestos.

 “Los estudiantes se enfrentan a un conjunto complejo de fórmulas lingüísticas a las que no suelen acceder en otro contexto, ni en casa, ni en el recreo, ni siquiera en la televisión”, añade. “A medida que los alumnos van desarrollando su comprensión de la lengua nativa, no solo se debería enseñar la lengua vehicular como parte del currículo, sino que también se deberían buscar maneras de acceder al currículo en formas que no dependan exclusivamente de tal lengua”.

El catedrático Cummins también insiste en que es fundamental que se considere la lengua materna del estudiante como algo positivo. Él propone enseñar de manera que se pueda pasar de una lengua a la otra. “La lengua materna del estudiante es un instrumento de aprendizaje de gran valor, que permite al individuo mostrar su verdadera inteligencia a la vez que desarrolla su conocimiento de la lengua vehicular”.

Es una causa que ya hizo suya en los años 70, cuando participó en la campaña “Padres por el francés”, para fomentar el bilingüismo en los colegios canadienses y preservar tal herencia cultural. Junto a sus estudios sobre los hablantes de gaélico en Irlanda, le dota de un gran entendimiento de las lenguas minoritarias.

Aconseja a los profesores que busquen similitudes y diferencias entre las lenguas y que den a sus estudiantes la oportunidad de escribir, hablar y hacer presentes sus lenguas maternas. “Sí, se trata de aprender a traducir”, comenta. “Pero también de ayudar al estudiante a que tenga más confianza y se sienta orgulloso de quién es, y así motivarlo a progresar y tener ambiciones”.

Un buen profesor, dice, es aquel que conecta a un individuo con su bagaje cultural y su entorno, que siente curiosidad por sus estudiantes y busca las formas de entablar una relación con ellos, que desea explorar y aceptar los riesgos que ello conlleva.

El IB continuará brindando apoyo a los colegios en forma de documentos normativos y orientación práctica. Cummins está impresionado con los planes, y le gustaría ver que se preste aún más atención en ayudar a aquellos estudiantes que están poniéndose al día.

Insiste en que el multilingüismo debe ser parte integral de la filosofía de los colegios. “No puede dejarse en manos de ayudantes de aula o especialistas en idiomas”, dice. “La dirección del colegio ha de asegurar que los profesores aceptan la responsabilidad del desarrollo de los hablantes no nativos como parte de sus propias asignaturas, que están aprendiendo las prácticas correctas y explorando nuevas oportunidades”.


CV Jim Cummins

1949       Nacido en Dublín, Irlanda

1970       Licenciatura con matrícula de honor en Psicología, Universidad College Dublin

1971-4    Doctorado, Universidad de Alberta, Canadá

1974-6    Investigador adjunto, St Patrick’s College, Dublín

1976-8    Investigador adjunto, Universidad de Alberta

1980-      Centenares de seminarios y conferencias en todo el mundo. Autor de 13 libros y editor de otros ocho

1981-      Catedrático invitado, asistente, adjunto y titular del Ontario Institute for Studies in Education, Universidad de Toronto, Canadá