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El Programa de los Años Intermedios del IB: cómo fomentar el sentido de unidad

Philip Mantaring, coordinador del Programa de los Años Intermedios, M. B. Lamar High School, Houston, Texas, Estados Unidos

Quien llega por primera vez a nuestro campus entiende de inmediato por qué se dice que “en Texas todo es más grande”.

Cada año, asisten al M. B. Lamar High School, ubicado en Houston, Texas, más de 3.000 alumnos. En este alumnado numeroso, la diversidad no es la excepción sino la norma. Nuestros alumnos provienen de 50 colegios distintos, representan a muchas etnias y son originarios de todas las zonas de Houston, desde refugios para personas sin techo como los hogares más lujosos.

Al igual que cualquier otra escuela urbana de nivel secundario, nos enfrentamos al desafío de satisfacer las necesidades individuales de un grupo tan grande y diverso de alumnos, y de promover a la vez un sentido de comunidad y de responsabilidad compartida, por lo que es natural que el Lamar haya elegido el Bachillerato Internacional para dar respuesta a esas necesidades. 

El colegio ofrece el Programa del Diploma desde 1982. Si bien ello dio respuesta a muchas de nuestras inquietudes, creó otras antes inexistentes. Para muchos de los alumnos y docentes, el término IB había llegado a ser sinónimo de “minoría selecta” de alumnos. La situación era en cierto modo irónica, pues los ideales del Bachillerato Internacional, de respeto por la diversidad y responsabilidad compartida por todos, se daban a conocer únicamente a unos pocos.  Para resolver este problema, el Lamar recurrió una vez más al IB, y en el año 2003 introdujo el Programa de los Años Intermedios (PAI) en todo el colegio.

El PAI ha hecho mucho por fomentar el sentido de unidad académica que buscábamos. Las prácticas del programa –como el estudio interdisciplinario, la enseñanza basada en la indagación y la pertinencia para el mundo real– ayudaron a mejorar las notas de los alumnos en todas las disciplinas, lo que allanó el camino para que el M. B. Lamar High School obtuviera la distinción “recognized campus” de la autoridad educativa del estado (Texas Education Agency).

Nuestro Programa del Diploma también se beneficia con la implementación del PAI . La interconexión entre los dos programas no solo facilitó la adaptación al nivel de trabajo que requiere el Programa del Diploma; también animó a los alumnos a verlo como algo que valía la pena intentar, como un logro posible. Nuestros resultados hablan por sí mismos: de 38 graduados en 2003 pasamos a 116 en 2009; con esta última cifra, llegamos a tener el mayor número de graduados del Programa del Diploma en el estado de Texas.

Por nuestras necesidades particulares, optamos por implementar el PAI en todo el colegio, es decir que todos los alumnos que cursan 9.o y 10.o año en nuestro campus participan en el programa. La decisión nos planteó numerosas cuestiones. El tema de las dimensiones siempre es motivo de inquietud.  En un año tipo, tenemos normalmente más de 1.400 alumnos del PAI, a quienes dictan clases casi 100 docentes.

A las cuestiones que plantea el número de alumnos se agregan las académicas. El M. B. Lamar ofrece una variedad increíble de cursos, entre ellos, un programa de administración de empresas que se imparte en modalidad “magnet” (especializada), así como cursos de Lengua B en siete idiomas diferentes; todas estas opciones se debieron incorporar al PAI. Por otra parte, también ha sido fuente de gran inquietud la disponibilidad de recursos.  Algunos aspectos del programa, como los proyectos personales —unos seiscientos cincuenta este año—, a menudo nos llevan al límite de nuestra capacidad de proporcionar a los alumnos los recursos suficientes.

Para hacer frente a estas cuestiones adoptamos un enfoque doble que combina lo estructural con lo cultural. Decidimos tomar el concepto de “todo el colegio” en su sentido literal. Se capacita a todos los docentes en la pedagogía del PAI, sin importar el área disciplinaria ni el año en el que dicten clases. Se espera que incluso los docentes de los años 11.o y 12.o que no dan clases en el Programa del Diploma apliquen en sus clases las prácticas recomendadas. Para facilitar el crecimiento permanente en el PAI y promover la colaboración, se da tiempo a los docentes para reunirse cada semana en grupos interdisciplinarios y otros afines a su asignatura. Para los nuevos estudiantes del primer año ofrecemos nuestra “academia de verano”, un curso de un mes que no otorga créditos, impartido con la pedagogía del PAI, a fin de consolidar las habilidades que los alumnos necesitarán para tener un buen desempeño en la secundaria, y a fin también de darles una introducción al PAI.

En el plano cultural, no es una exageración destacar el papel que la cultura del colegio tiene en la implementación del PAI en todo el establecimiento escolar. El IB, el PAI y el perfil de la comunidad de aprendizaje forman parte inseparable no solo del trabajo en el aula, sino de todo el campus, desde la decoración de los corredores hasta la modalidad que adopta el desarrollo profesional.

Ciertamente, no faltaron los detractores de nuestro enfoque; este cambio cultural más bien drástico forzó a todos a decidir si el IB podía formar parte verdaderamente de su sistema de valores; como consecuencia, muchos buenos educadores dejaron el colegio. En el largo plazo, el cambio era necesario, pues la colaboración, la integración y la comunicación que son una parte tan importante del PAI se ven favorecidas cuando la comunidad del colegio comparte las mismas metas.  Ahora, el IB forma una parte tan integral de nuestra cultura global como colegio —todos los docentes son docentes del IB y todos los alumnos son alumnos del IB— que tenemos un dicho: “IB-long to Lamar High School” (“Soy del IB y soy de Lamar High School”). Como dijo una vez nuestro director: “No somos un colegio con un programa del IB, somos un Colegio del Mundo del IB”.