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La historia de una escuela: una respuesta apasionada a la desigualdad educativa y un nuevo comienzo con el Programa de los Años Intermedios del IB

Marcos Aguilar, Tlayecantzi, director ejecutivo de Semillas Community Schools
Los Ángeles (California, EE. UU.).

 

Ya es suficiente. Es hora de detener a los burócratas que ignoran las iniciativas de padres y estudiantes en uno de los barrios más desatendidos de Los Ángeles. Es hora de iniciar nuestra propia escuela, una escuela comunitaria donde se enseñen las culturas, los idiomas y las visiones del mundo de las familias a las que atiende mientras prepara a sus estudiantes para el siglo XXI a través del Programa de los Años Intermedios del IB. 

Altruista o no, esta lógica alimentó un deseo muy fuerte por generar una respuesta a las injusticias de las que mi esposa y yo éramos testigos a diario como maestros de escuelas públicas en el centro urbano de Los Ángeles (California, EE. UU.). La idea se propagó rápidamente en la zona este de Los Ángeles, y ha tomado cuerpo en Semillas Community Schools (“Semillas”), una organización educativa comunitaria, no gubernamental, indígena mexicana cuya misión es promover la excelencia académica, arraigada en el patrimonio cultural e intelectual de los pueblos indígenas y la promoción de la justicia social.

Nuestros esfuerzos para crear una escuela comunitaria se materializaron por primera vez en la Academia Semillas del Pueblo, una escuela primaria de régimen independiente autorizada por el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD, por sus siglas en inglés) en 2001. Comenzamos a enseñar solo con ocho maestros en un centro deportivo. Nuestra labor se ha extendido hasta constituir tres instituciones comunitarias que ofrecen el continuo educativo completo en colaboración con la Anahuacalmecac International University Preparatory High School of North America, una institución asociada.

Ocho años después, Anahuacalmecac es el primer y único Colegio del Mundo del IB público de la ciudad de Los Ángeles. La Academia no se queda atrás, siendo el primer establecimiento educativo público que ha alcanzado el estatus de colegio solicitante para recibir la autorización del IB para ofrecer el Programa de la Escuela Primaria.

Semillas se ha convertido en una red social que acoge y protege a niños expuestos a la marginación social y la privación de derechos. Más del 90% de los alumnos de Semillas viven en la pobreza. La mayoría residen en comunidades que cuentan con los mayores índices de violencia de pandillas de Los Ángeles, por lo que la cárcel es una perspectiva de futuro común. Casi el 100% de los más de cuatrocientos estudiantes de Semillas son indígenas de origen mexicano cuyos padres han emigrado a Los Ángeles con la esperanza de encontrar un futuro mejor. Los colegios públicos a los que asistirían nuestros estudiantes tienen tasas de deserción alarmantes de más del 60%. De los que tienen la suerte de graduarse, menos del 5% sigue carreras universitarias de cuatro años de duración. Creemos que la educación comunitaria puede revertir la marginación tan arraigada en la realidad de la ciudad.

Lejos de convertirse en una escuela más, Anahuacalmecac está sentando un estándar educativo de nivel internacional para Los Ángeles con el Programa de Años Intermedios (PAI) del IB, donde los estudiantes se esfuerzan por convertirse en miembros de la comunidad con mentalidad internacional y sensibilidad cultural. Nuestro objetivo es cumplir  con los requisitos que imponen los derechos internacionalmente reconocidos de los niños y de los pueblos indígenas a través de un enfoque basado en la pertinencia del contexto cultural y el otorgamiento de facultades a los padres. Las escuelas Semillas, con el Programa de los Años Intermedios, y pronto el Programa de la Escuela Primaria, están allanando decisivamente el camino hacia el éxito de los estudiantes de nuestras comunidades en el ámbito universitario internacional.

Nuestra visión y nuestra práctica como comunidad escolar se basan en el legado de la educación mexicana indígena. Esta educación plasmaba los ideales y valores sociales destinados a desarrollar al niño como una persona íntegra y como miembro cívicamente responsable de un colectivo humano. Las escuelas indígenas mexicanas organizaban la pedagogía, el currículo, los directivos, los docentes y las instalaciones edilicias como parte de sociedades colectivistas que inculcaban la autonomía individual en los niños.  La fuerza indígena de nuestra visión es la recuperación de una identidad negada a nuestros hijos en la escuela normal. Los Ángeles es la ciudad con mayor población de pueblos indígenas de todo el territorio continental de los Estados Unidos. Como tal, sigue siendo parte de redes culturales indígenas y entre sus diversos niños están los niños indígenas, que serán parte del próximo siglo.  Así, en Semillas, lo indígena se aborda de manera positiva y conscientemente.

Nuestros estudiantes son hijos de familias reales, en comunidades reales, que comparten desafíos reales como integrantes de pueblos indígenas, como trabajadores y, en definitiva, como seres humanos. Nuestra manera de promover la regeneración de la comunidad a través de la educación tiene como objetivo atender estas necesidades sociales mediante la preparación de nuestros estudiantes para tener éxito en la vida mientras que, en tanto líderes de nuestras comunidades, conducen a esas comunidades a satisfacer las necesidades humanas comunes. Por lo tanto, nuestra práctica como escuela comunitaria es mucho más que un modelo; es un sistema orgánico a través del cual una comunidad prepara a su próxima generación de líderes consciente e intencionadamente. Como pueblos indígenas, esta práctica social, esta necesidad humana tan básica ha estado suprimida por siglos. Semillas es otro esfuerzo por corregir los errores cometidos en el pasado en el trato de niños indígenas en todas partes de América, del norte y del sur. Lejos de ser suficiente, Semillas es otro nuevo comienzo.