¿Es el brexit una señal de que necesitamos una educación internacional?

En un artículo publicado en Telegraph.co.uk, John Walmsley, director del UWC Atlantic College del sur de Gales, habla acerca del brexit, el acontecimiento político más polarizado de la historia reciente del Reino Unido, que ha dejado en evidencia las claras divisiones geográficas y demográficas existentes en la sociedad británica.

Walmsley aborda el resultado con más optimismo que pesimismo, y cita la necesidad de que los jóvenes reciban una educación internacional. “Como ocurre con la mayoría de los cambios sociales a largo plazo, el mejor punto de partida son los jóvenes”, afirma. En su opinión, la mayoría de los alumnos internacionales no concibe un continente como Europa sin acuerdos y organizaciones como Schengen o Erasmus. “¿Representa el brexit la antítesis de todo eso?”.

Afirma que las tres cuartas partes de los votos por la permanencia de los jóvenes de entre 18 y 24 años representan su deseo de contar con un enfoque educativo más internacional. Es como si su voto hubiera emanado del principio de la unidad. Ya fuera por la esperanza de poder vivir y viajar libremente por todo el continente, el deseo de ayudar a los refugiados como una Europa unida, la necesidad de combatir eficazmente el cambio climático o el deseo de mantener el acceso al mercado único europeo, el discurso más común era básicamente el de no quedarse solos.

Incluso en un mundo tan inestable como el moderno, hubo algo que Walmsley vio cada vez más claro durante la campaña: los jóvenes no tienen los mismos problemas con la inmigración, la colaboración y el pluralismo que las generaciones anteriores. Y uno de los aspectos de la campaña que lamentaron con frecuencia los alumnos de Walmsley fue la cantidad de tiempo y esfuerzo que ambos bandos dedicaron a desacreditarse en lugar de exponer los datos y argumentos que apoyaban su visión del futuro.

“En un entorno en el que los alumnos perciben una falta de información y perspectiva adecuadas en este tipo de debates, la educación internacional cobra todo el sentido”, afirma. “Al estar en contacto directo con alumnos de orígenes diversos para buscar soluciones a problemas comunes, los jóvenes pueden desarrollar de manera natural una mejor comprensión del espectro de fuentes de información y puntos de vista disponibles, así como un pensamiento más crítico. E incluso aunque no les interesen especialmente los políticos ni participen en el proceso político, muchos alumnos desean y necesitan una plataforma para discutir asuntos importantes como el brexit”.

Lea el artículo completo (en inglés) en telegraph.co.uk.