Alejo Croza, Argentina

Alejo Croza completó el Programa del Diploma del IB en la Escuela de Educación Media N.o 6 de Vicente López, Buenos Aires, Argentina. Fue uno de los primeros alumnos del IB de Argentina que recibieron una beca total para participar en la conferencia mundial de alumnos realizada por el IB en Canadá en 2014. Croza estudia Periodismo Deportivo en el Instituto Sudamericano para la Enseñanza de la Comunicación (ISEC).

Conocí el Programa del Diploma del Bachillerato Internacional (IB) gracias a mi mamá, quien me incentivó para que lo cursara en la Escuela de Educación Media N.o 6 de Vicente López, Buenos Aires. Mi hermana, quien se encuentra en sexto año del mismo colegio, también se propone cursarlo.

Realicé la Monografía en Literatura y recuerdo que la materia que más esfuerzo me implicó fue Matemáticas, por la alta carga horaria y la cantidad de ejercicios que debíamos hacer. Teoría del Conocimiento fue la asignatura del Diploma que me resultó más entretenida, ya que genera un pensamiento crítico, y luego la implementé tanto a nivel académico como en mi vida diaria.

Una de las actividades que tiene la Escuela Media N.o 6 desde 1973 es la ayuda a escuelas de frontera de las provincias de Jujuy, Mendoza y La Rioja. Ese proyecto también se utiliza como parte de Creatividad, Actividad y Servicio. Yo me reunía con mis compañeros todos los sábados y una vez al año viajaba un contingente de alumnos, profesores y exalumnos durante una semana a cada una de las escuelas de frontera que apadrinamos para distribuir las donaciones de ropa, alimentos juguetes, etc., que recaudábamos durante el año. Hoy en día sigo participando en este proyecto.

Lo que marcó una huella importante en mí fue la participación en la conferencia mundial de alumnos del IB que se realizó en Canadá en julio de 2014. El evento reunió a más de 500 alumnos del PD del último año y del año anterior. Esta conferencia es organizada anualmente por el Bachillerato Internacional y pude participar gracias a una beca otorgada por la organización que incluía desde el alojamiento hasta los gastos e inscripción. Fue una experiencia muy importante para mí porque era la primera vez que viajaba tan lejos de mi país y también por el idioma ya que en la conferencia se hablaba todo el tiempo en inglés. Ese mismo año el IB organizó otras dos conferencias: una en Australia y otra en Inglaterra.

“El puntaje te sirve, por ejemplo, para el ingreso a una universidad del exterior, pero pasa a ser anecdótico comparado con todo el aprendizaje enriquecedor que te deja cursar el programa”.

Durante esa semana teníamos programadas una gran cantidad de actividades distintas: por la mañana había conferencias de representantes de Unicef y la ONU, el testimonio de un hombre que había sido un niño soldado en el Congo (Michel Chikwanine), entre otras, y por la tarde participábamos en talleres, separados en grupos de aproximadamente 15 alumnos. Recuerdo que trabajamos en una actividad de temática social sobre la concientización relativa a la compra de teléfonos celulares, ya que contienen cobalto, un mineral que se extrae a través de la explotación infantil en África y que se utiliza en las pantallas táctiles. Otro día trabajamos sobre la violencia de género. También tuvimos momentos de distracción en actividades sociales y culturales, ya que hicimos excursiones turísticas organizadas por el IB.

En este viaje hice un gran grupo de amigos. Hasta el año pasado seguía en contacto con algunos de ellos, como Waseem Shabout, de Texas. Intercambiábamos traducciones inglés‐español y viceversa, cuando teníamos dudas en la asignatura de lengua extranjera.

Lo que me llamó la atención de la cultura canadiense fue que se cenaba muy temprano a las seis de la tarde, y a las seis de la mañana ya nos encontrábamos todos en actividad. Todos los que participamos en la conferencia coincidíamos en el respeto multicultural que genera este tipo de encuentros, porque empezamos a conocer otras costumbres y tradiciones.

A los alumnos que estudian el Diploma actualmente les digo: ¡Vale la pena el esfuerzo! A aquellos que tienen dudas sobre el PD les diría que es normal tener dudas y que tengan en cuenta que si en una asignatura les va mal, pueden compensar con otra que les guste más para que les vaya mejor. A quienes no les vaya muy bien les diría que todo el aprendizaje les será de gran utilidad para comenzar la universidad: van a tener muchas herramientas ya adquiridas para estudiar y realizar investigaciones y trabajos prácticos. El puntaje te sirve, por ejemplo, para el ingreso a una universidad del exterior, pero pasa a ser anecdótico comparado con todo el aprendizaje enriquecedor que te deja cursar el programa.

Lo que destaco como beneficio del PD es el desarrollo de actitudes personales, por ejemplo, aprender a manejar más eficientemente el tiempo y a trabajar bajo presión. Por sobre todo creo que con el Diploma uno aprende a ser perseverante y a no bajar nunca los brazos.

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