En esta sección

Revista IB World

Buscar un Colegio del Mundo del IB

El IB en...
 Imprimir esta página  Imprimir esta página

 Enviar esta página por correo electrónico Enviar esta página por correo electrónico

Share

Diseminar el mensaje global

¿Cómo personificar los diversos valores de la mentalidad internacional?

 

Cuatro expertos ofrecen sus puntos de vista.

Marcel de Lannoy, profesor del IB de francés, The American School, Reino Unido

Conflictividad social. Guerra. Hambre. Pobreza. Corrupción. A la vista de las terribles circunstancias que vemos en el mundo de hoy, precipitadas por malentendidos colosales, ignorancia y avaricia, las facetas de la mentalidad internacional –entender a otras culturas y conocer otros idiomas– son más importantes que nunca. Yo abordo la enseñanza como una misión. Capacitar a mis alumnos para desarrollar una competencia lingüística respetable es uno de los componentes de esa cruzada. Animar a mis alumnos a desarrollar un ferviente deseo de aprender, una curiosidad por la cultura francesa y otras culturas, así como una conciencia más social, son esenciales en mi método pedagógico.

Cuando comencé mi carrera docente tuve la buena fortuna y la libertad de desarrollar un programa dinámico y directo de enseñanza de idiomas. El método directo requiere prestar atención a las cuatro habilidades linguísticas (leer, escribir, hablar y escuchar) por igual para que se desarrollen simultáneamente. Todas las instrucciones se presentan en la lengua que se estudia. Puede que sea un método intenso, pero da buenos resultados. Incluso los jóvenes que no son particularmente adeptos al aprendizaje de idiomas llegan a desarrollar una competencia lingüística aceptable. Los alumnos se comunican regularmente en la lengua que están aprendiendo, y ese debería ser el reto de cualquier programa de idiomas.

Creo que mis clases estimulan a los jóvenes intelectual y creativamente. El aprendizaje debe reavivarnos constantemente y hacer que los alumnos salgan de clase tras haber añadido otro elemento comunicativo a su repertorio. Aprender un idioma no debe ser únicamente una asignatura que nos permita graduarnos. Un idioma es para toda la vida.

En una época en la que abundan los problemas en el mundo, aprender un idioma y todo lo que ello implica (aprender otras culturas y tradiciones, sistemas políticos y problemas sociales) puede representar una vía de liberación para todos.

Comunicarse en un idioma extranjero abre muchas puertas: se hacen nuevos amigos, se accede a gente diferente, y se obtiene acceso a oportunidades en el mercado de trabajo internacional. Pero lo más importante es que aprender otro idioma también ayuda a conocer mejor nuestro propio idioma, y desarrollar estrategias mentales que serán beneficiosas para otras asignaturas e incluso para llegar a conocerse mejor a uno mismo.

Julie Flemister, consejera estudiantil, McGraw IB World School, EE. UU.

Yo solía pensar que ser internacional significaba “viajar por el mundo”. Entonces tuve la suerte de visitar Houston, en Estados Unidos, para asistir a mi primera jornada de capacitación del Programa de la Escuela Primaria (PEP) sobre mentalidad internacional. Allí aprendí que pensar de manera internacional significa aplicar las actitudes del perfil de la comunidad de aprendizaje y del PEP en todo momento y lugar. Por ejemplo, debería ser respetuosa y solidaria tanto cuando voy a la tienda de la esquina como si viajo a Japón. Los profesores del IB deben ser capaces de enseñar cómo aplicar el perfil de la comunidad de aprendizaje en cada situación, y ejemplificar este tipo de comportamientos. La enseñanza debería concentrarse en cómo una persona de mentalidad internacional manejaría un conflicto en otro país. Como consejera, tengo la fortuna de poder aplicar el perfil de la comunidad de aprendizaje durante mis clases sobre cómo relacionarse, controlar el temperamento, evitar el abuso y otros temas relacionados.

La palabra “internacional” debería enseñarse con el mismo vocabulario que el perfil de la comunidad de aprendizaje. Cuando enseñamos a los alumnos a ser ciudadanos respetuosos, colaboradores, solidarios, informados e instruidos, les damos la base para crecer y perfeccionarse allí donde vayan. Cuando nosotros, como docentes, con nuestro comportamiento, damos ejemplos de cómo se comporta un ciudadano con mentalidad internacional, ayudamos a formar alumnos con conciencia internacional. La declaración de principios del IB refleja nuestra enseñanza: “El Bachillerato Internacional tiene como meta formar jóvenes solidarios, informados y ávidos de conocimiento, capaces de contribuir a crear un mundo mejor y más pacífico, en el marco del entendimiento mutuo y el respeto intercultural”. La toma de conciencia internacional desarrolla la capacidad de los alumnos de crear relaciones positivas y de convertirse en ciudadanos globales.

Nicholas Alchin, director del IB, Sevenoaks School, Reino Unido

Cuando visité el Sevenoaks School por primera vez pensé que tenía un carácter muy británico. A pesar de la cosmopolita mezcla de nacionalidades, gran cantidad de actividades culturales y un currículo del IB, yo que venía de un colegio muy liberal y sin uniforme, no me esperaba encontrar en un colegio internacional como Sevenoaks los uniformes, prefectos y relativa formalidad de su ambiente. El problema residía en mis expectativas. Había supuesto que un colegio no podía ser británico e internacional al mismo tiempo, pero la mentalidad internacional se puede manifestar de formas diferentes.

Solía pensar que celebrar la diversidad era la clave, pero ahora ya no. El problema de celebrar sólo la diversidad es que se centra en las diferencias. La base de la mentalidad internacional debe ser un fuerte sentido de la identidad, puesto que no podemos entender y valorar a los demás a menos que nos entendamos a nosotros mismos.

Lo más importante es que los colegios permitan a los alumnos darse cuenta de todo lo que tienen en común. No hay razón para pensar que no se pueda alcanzar este objetivo en el marco de una rica tradición nacional. Si parte de tener una mentalidad internacional es ser reflexivo y autoconsciente, tal y como sugiere el perfil de la comunidad de aprendizaje, entonces tener un claro sentido de identidad –como el que provee un colegio estrechamente conectado a sus tradiciones nacionales– provee el entorno adecuado para el desarrollo de este espíritu. Siempre y cuando estas tradiciones se examinen, puedan cuestionarse y se utilicen como punto de partida para discusiones reflexivas, pueden ser de lo más adecuado para desarrollar la mentalidad internacional. Este enfoque está abierto a todos los estudiantes, independientemente de su nacionalidad y cultura.

Para el próximo año ya habremos estado enseñando el Programa del Diploma del IB durante 30 años, y además de hacer lo que siempre hemos hecho, estamos continuamente investigando maneras de desarrollar su espíritu, y a tal efecto acabamos de introducir un curso obligatorio de estudios internacionales para nuestros alumnos de 14 a 15 años. Hoy en día creo, a diferencia de mis primeras impresiones, que si quieres tener una mentalidad internacional, un colegio privado británico te da un punto de partida tan bueno como cualquier otro. Aunque aún tenemos mucho por hacer, tenemos confianza en poder celebrar el ser británicos, internacionales y tener una mentalidad internacional.

Matt White, Coordinador del PD, Geelong Grammar School, Australia

¿Cómo sé si enseño de manera que fomente la mentalidad internacional? ¿Me puede ayudar a fomentar actitudes positivas hacia los valores del pluralismo cultural el Programa del Diploma del IB? Estas cuestiones ponen de manifiesto los retos a los que se enfrentan los docentes que enseñan en el Programa del Diploma, y la búsqueda de esa mentalidad internacional esa una de sus características definitorias. Sin embargo, es fácil poner estas ideas en un segundo plano cuando preparamos a los alumnos para sus exámenes.

La mentalidad internacional es una llamada al diálogo, al fomento de nuevas relaciones entre culturas diferentes, a experimentar el intercambio de nuestras esperanzas, temores y optimismo para el futuro. Creo que es importante formar estas relaciones porque la variedad en la identidad étnica es fundamental a la hora de crear relaciones humanas.

Como profesor residente en un internado multicultural australiano, una cosa es decir que tengo una mentalidad internacional y otra es tratar de fomentar este espíritu en el aula más allá del típico enfoque de “comida, banderas y fiestas”.

A veces pienso que este enfoque nos limita porque reduce la riqueza de la diversidad cultural a piezas que se pueden intercambiar fácilmente, convirtiéndose en un método que caracteriza a muchos programas educativos internacionales. A veces podemos caer en la trampa de entender la mentalidad internacional de manera simplista y creer que todos somos parte de una entidad que refleja una única humanidad.

La experiencia me ha enseñado que necesito crear situaciones en las que el diálogo pueda pasar de la teoría a la práctica. Para poder entender y mostrar afinidad con personas de otras culturas tengo que relacionarme primero con mi propia cultura, lengua y literatura. No es posible entender la dinámica de la cultura de otra persona sin conocer la propia. De otra manera, el acercamiento a otras culturas se puede convertir en un mero turismo cultural.

Próximos números

Invitamos a colaboradores de todo el mundo a enviar sus ideas, sugerencias y fotografías para incluir en la revista. Cada número se dedica a un tema especial. Los temas para los próximos números son:


Septiembre de 2008

El IB y la diversidad

¿Cómo interpreta prácticamente el IB la diversidad y qué otras iniciativas podría emprender al respecto? ¿Es su colegio especialmente rico en diversidad o conoce usted una historia interesante acerca de la inclusividad educativa?

Fecha límite: 20 de mayo

También incluimos una serie de secciones regulares que se nutren de los aportes de nuestros lectores: Diario, Recursos, Tiempo de cambio e informe CAS.

Si desea colaborar con IB World escriba a editor@ibo.org para hablar de sus ideas.