Entender para saber
Cuando se trata de inculcar una mentalidad internacional, los docentes llevan la delantera. Kath Stathers averigua qué significa el término para aquellos cuyo cometido es ponerlo en práctica.
ientras otras organizaciones hablan de “conciencia global” o “relaciones internacionales”, el Bachillerato Internacional utiliza el término “mentalidad internacional”. El término “mentalidad” es importante para definir el enfoque de aprendizaje del IB.
Ian Hill, director general adjunto del IB, explica en la página 16 que llegar a comprender que gente de diferentes bagajes tiende a tener diferentes puntos de vista es parte esencial de una educación internacional: “Así se puede llegar a entender y respetar otro punto de vista sin que sea necesario aceptarlo como propio –se trata de comprender su origen”.
“Es posible que la manipulación, la tergiversación y la errónea intepretación de las ideas de nación, cultura y religión sean los mayores desafíos intelectuales y morales a los que tengan que enfrentarse nuestros alumnos en su vida adulta”, afirma Julian Edwards, vicedirector del New International School de Tailandia. “Necesitan ser capaces de dirimir el nivel de certeza de un hecho del presente, pero también de mentalizarse, de tomar conciencia sobre el futuro, para imaginar alternativas y tratar de ponerlas en práctica”.
La edad no es obstáculo
La “mentalidad” se basa en la empatía y no sólo en el conocimiento. Se va constituyendo a medida que los alumnos aprenden, y así llega a formar parte de su conciencia. Y este proceso comienza tan pronto como ingresan en el colegio. “Incluso a los tres años, los niños ya se dan cuenta de que no todo el mundo es igual”, dice Sarah Harris, coordinadora del Programa de la Escuela Primaria en el Western Academy de Pekín, China. “Hacemos hincapié en el hecho de que hay diferencias entre las personas, y promovemos una cultura de respeto”.
A pesar de que tener un alumnado que comprende más de 50 nacionalidades facilita la toma de conciencia de las diferentes culturas, también se trata de conectar el aprendizaje a la cultura del país de residencia. “El profesor decide cómo se pone en práctica esta conexión”, afirma Sarah, “que es más fácil de detectar cuando el docente ya tiene experiencia de enseñar una unidad en particular”.
El año pasado, por ejemplo, al enseñar simbolismo en el año 3, un profesor del Western Academy exploró el tema a través de la cultura china, para lo cual invitó a miembros de una minoría étnica china –los miao– quienes contaron leyendas y trajeron ropas y joyas llenas de simbolismo. En Educación Física introdujo el wushu, un arte marcial chino rico en simbolismo.
La participación de los padres
Sarah cree que a los profesores les atrae la idea de trabajar en los colegios del IB por la oportunidad de incluir culturas tan diferentes como parte de su trabajo. “Los profesores tienen mucha flexibilidad con respecto al currículo”, explica. “Pueden abordar la mentalidad internacional como tema en sí”.
Sarah ha creado una serie de podcasts sobre diferentes temas del IB, incluida la mentalidad internacional. Los creó para ayudar a nuevos profesores, pero también son muy populares entre los padres. Incluir a los padres no sólo es beneficioso para continuar los temas en casa, sino también para cuando vienen al colegio a mostrar aspectos de su cultura. “Los padres son un recurso estupendo”, dice Sarah. “Vienen al colegio y cocinan con los alumnos o leen con ellos en diferentes idiomas. Por ejemplo, un padre vino y les enseñó un baile típico de Finlandia a los niños de preescolar”.
Julian Edwards también reconoce la importancia de involucrar a los padres en la vida escolar. “Enseñamos métodos que ayudan a vivir de manera positiva”, afirma. “Por lo que es muy importante incluir a los padres. Conozco a padres que son capaces de explicar muy bien el nivel de integración de un colegio con el país donde está situado, eso es un logro”.
La manera de abordar el tema de la mentalidad internacional varía de colegio a colegio. Julian, que ha dado clase en tres colegios internacionales, explica: “Los colegios del IB tienen multitud de conexiones y similitudes, pero también tienen contextos específicos, y algunos aspectos destacan más que otros. En Tanzania el aspecto más destacado era quizás el concepto de servicio, en China era el sentido de “alteridad” y la interacción con el país anfitrión, y en Tailandia abordamos la mentalidad internacional a tres niveles: global, personal y social”.
El colegio de Julian ha puesto en marcha un método especial para despertar la conciencia de los alumnos, que deben asignarse metas a sí mismos que les pondrán en contacto con su comunidad a esos tres niveles. “Es difícil preocuparse de manera genuina por salvar el planeta Tierra si ni siquiera te preocupas por tus compañeros de clase, por la señora que limpia la calle o por tus propios hábitos de sueño”, comenta Julian. “Ser consciente de uno de los niveles permite percibir más claramente los demás”. Los alumnos se han asignado metas personales basadas en sus propias aspiraciones o su enfoque del aprendizaje, mientras que las metas sociales y globales se abordan en proyectos de servicio o acción. “En cierto modo, lo que estamos haciendo es aplicar nuestra propia identidad a la mentalidad internacional”, dice Julian.
Una mentalidad abierta
Nélida Antuña Baragaño, directora regional de la región África, Europa y Oriente Medio del IB, aprecia la flexibilidad que tienen los colegios de interpretar la mentalidad internacional. “Estoy a favor de una mentalidad abierta”, afirma. “La mentalidad internacional es una parte de ella, pero se ve restringida por su relación con el concepto de nación. Una mentalidad abierta comienza a fomentarse en el hogar y se puede aplicar en cualquier momento y contexto”.
Nélida cree que la manera en que se enseñan los programas del IB ayuda a desarrollar esta mentalidad abierta. “No se trata de un profesor diciéndoles a los alumnos cómo deben pensar. La participación de los alumnos es muy importante. Y es muy interactiva”, dice Nélida. “No se les da una serie de hechos establecidos, por ejemplo en Historia, sino que se les presentan diversas opciones”.
Un alumno de Estados Unidos que ha comenzado recientemente el Programa del Diploma del IB, después de haber cursado sus estudios en un colegio público que no ofrece el IB, da un buen ejemplo al comentar que en las clases de Historia de su anterior colegio, siempre comenzaba las frases que escribía con el pronombre “nosotros”. Tan pronto como comenzó a cursar la asignatura de Historia en el Programa del Diploma, tuvo que empezar a escribir sobre Estados Unidos en tercera persona, puesto que el programa de estudios examinaba el país en el contexto de la historia mundial. “Incluso en Matemáticas, la manera de presentar los contenidos puede enriquecerlos”, dice Nélida. “Puedes hacer la conexión con otras culturas explicando que las Matemáticas son una ciencia practicada desde la antigüedad en las culturas orientales, y así creas enlaces culturales y fomentas una mentalidad abierta”.
Guven Witteveen, examinador del IB de Michigan, Estados Unidos, explica: “Los profesores que actúan como modelos a seguir constituyen la manera más eficaz de infundir una conciencia global en los alumnos. Todo esto demuestra el valor del ejercicio del respeto, la curiosidad y la atención al contexto cuando se trata de entender el comportamiento de una persona o una organización”.
En 1968, cuando se comenzó a desarrollar el IB, ya se identificó a la mentalidad internacional como parte clave de cómo la educación podía ayudar al acercamiento entre culturas y crear un mundo más pacífico. Hoy es más importante que nunca. No sólo la resolución de conflictos se puede beneficiar de un mayor entendimiento cultural, sino también la industria, las comunicaciones y la cultura material. A través de la mentalidad internacional el IB enseña a tomar responsabilidad. “Cuando te sientes responsable tu mente es más abierta”, afirma Nélida.
Aula internacional
Ian Hill, director general adjunto del IB, analiza cómo se pueden difundir los principios de la mentalidad internacional.
Un componente fundamental de la mentalidad internacional es el entendimiento intercultural. El trato personal en un colegio de muchas nacionalidades facilitará que los alumnos entren en contacto directo con la diversidad cultural, pero para que esta experiencia se transforme en entendimiento intercultural tiene que formar parte del currículo.
El profesor debe tener en cuenta las diferencias culturales y dirigir la discusión de manera que cada alumno se dé cuenta de que hay otros puntos de vista válidos. Tomemos como ejemplo a un colegio público de nacionalidad homogénea (que no significa que abarque una sola cultura). El profesor ha decidido debatir actitudes sobre la tercera edad como parte del estudio del ciclo vital humano. Viene a clase con ejemplos de cómo perciben la edad personas de otros países.
Se anima a los alumnos a mantener contacto regular por correo electrónico con alumnos de otras partes del mundo; se invita a gente de diferentes nacionalidades a venir al colegio para debatir el tema, y algunos alumnos viajan a otros países y se alojan con familias durante dos semanas e investigan sus puntos de vista. La clase completa el estudio con una comparación de las actitudes con respecto a las personas de la tercera edad en diferentes países. Podemos pensar que este profesor ha cubierto muy bien un aspecto de la mentalidad internacional, pero la verdad es que las actividades están incompletas.
Hay un elemento que no ha tomado en cuenta: la reflexión y discusión de por qué existen esos puntos de vista diferentes. Tendrán su origen en aspectos históricos, sociales, económicos, políticos o culturales. Esto es lo que lleva a entender y respetar otro punto de vista sin tener que aceptarlo: saber cuál es su origen. Los alumnos tienen que investigar a fondo estos temas para poder llegar a desarrollar una mentalidad internacional.
De polo a polo
Los Colegios del Mundo del IB situados en los puntos más austral y boreal del planeta comparten la misma filosofía de la mentalidad internacional.
José Antonio Vergara
Coordinador del Programa del Diploma, The British School, Punta Arenas, Chile.
Punta Arenas, Chile, se considera la ciudad más austral del mundo. Con una población de 120.000 habitantes, se caracteriza por la severidad de su clima y su industria petrolífera.
¿Puede presentarse?
Nací en Punta Arenas y llevo 12 años trabajando en el colegio. Mi especialidad inicial era la Historia pero ahora es la Economía. Tengo un Máster en Educación por la Universidad Complutense de Madrid.
¿Qué desafíos le presenta la situación del colegio?
El principal desafío es el aislamiento geográfico. Nuestro mayor contacto es con escuelas de la Patagonia argentina, con las que realizamos intercambios deportivos y académicos. Hasta hace poco era difícil el acceso a información actualizada en todas las áreas del conocimiento. Pero esto ha cambiado con las tecnologías de la información, estamos desarrollando proyectos utilizando blogs y wikis.
Hay cosas que no podemos cambiar: en los meses de otoño/invierno (mayo – agosto) tenemos pocas horas de luz solar, por lo que iniciamos la jornada cuando aún no sale el sol y la terminamos cuando ya ha anochecido. En verano sólo tenemos cuatro horas de oscuridad. Desde el punto de vista cultural, el aislamiento ha permitido crear un verdadero sentido de identidad. Somos nietos de inmigrantes de variada procedencia que llegaron en busca de mejores condiciones de vida y crearon una original forma de convivir en un ambiente inhóspito.
¿Cuál es la importancia de de inculcar en sus alumnos una mentalidad internacional? ¿Y cómo trata de conseguirlo?
Uno de los principales motivos por los que decidimos ingresar a la comunidad IB es la dimensión internacional de su currículo. La visión global es indispensable para complementar la tradición local. Debido a nuestra situación geográfica, es muy valioso entrar en contacto con colegios de todo el mundo y sentirse parte de una comunidad
global que comparte valores e intereses.
Punta Arenas es uno de los lugares de paso obligado de las expediciones a la Antártida. Esto abre grandes posibilidades para nuestros alumnos, que hacemos extensiva a todos los colegios de la comunidad del IB.
Brynjar Nordgård
Profesor de Biología del colegio Finnfjordbotn Vidaregåande, Finnsnes, Noruega.
Finnsnes es una localidad a 64 kilómetros de Tromsø, y tiene una población de 11.000 habitantes. Es conocida por sus relaciones comerciales, así como por su clima ártico.
¿Puede presentarse?
Nací y me crié en el norte de Noruega. He estado dando clase en Finnfjordbotn desde 1984, principalmente Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y Biología.
¿Qué desafíos le presenta la situación del colegio?
El principal desafío es que nos limita las oportunidades de viajar al centro de Europa. El invierno ártico es todo un reto: hielo, nieve, ventiscas, heladas y frío, y días claros combinados con cortos periodos de lluvias que parecen hacerse interminables.
El sol casi no es visible desde finales de noviembre a mediados de enero, lo cual se asume que crea un ambiente depresivo, pero no es así, puesto que la Aurora Boreal es espectacular y aunque no se ve el sol, hace que el cielo y el mar brillen con colores maravillosos. Sí es cierto que llega ha hacerse pesado durante los largos meses de invierno, y necesitas bastante imaginación para motivar a algunos alumnos, pero su energía se dispara a partir de abril, cuando aparece el sol de medianoche y desaparece la oscuridad. Aunque claro, no toda esa energía la dedican al colegio…
¿Cuál es la importancia de de inculcar en sus alumnos una mentalidad internacional? ¿Y cómo trata de conseguirlo?
Como vivimos en la región de Barents, que une el extremo norte de Suecia, Noruega, Finlandia y el noroeste de Rusia, nuestro enfoque es de manera natural uno de cooperación internacional. La región comparte cultura, medio ambiente y recursos naturales, y también, cómo no, un deseo mutuo de estabilidad política
y económica.
El estudio de la biología ártica implica comprender todos estos conceptos y por ello debe ser parte integral de la asignatura de Biología. Además, la mentalidad internacional, en un sentido amplio, está entrelazada con la educación noruega. La mayoría de las asignaturas de los colegios noruegos contemplan el concepto de las relaciones internacionales de diferentes maneras.

