George Rupp, presidente del Consejo de Fundación

A medida que se aproxima el 50.º aniversario del IB, un hito en la historia de la organización, conversaremos con muchos miembros de nuestra comunidad global para escuchar sus opiniones sobre el papel del IB en el mundo cada vez más complejo en que vivimos y la dirección en la que desean que avance en los próximos 50 años. Para iniciar esta serie de entrevistas, conversamos con George Rupp, presidente del Consejo de Fundación.

¿Qué papel desempeña el IB en un mundo cada vez más complejo, y cuáles son sus efectos? 

George Rupp: Un aspecto central de nuestra misión de crear un mundo mejor y más pacífico es el desarrollo de valores personales como el compromiso con comunidades distintas de aquellas en las cuales se centra la atención de cada alumno. Para el desarrollo de dicho compromiso en un mundo pluralista, es necesario conocer y respetar culturas diferentes. Ahora más que nunca, nuestro mundo necesita este conjunto de aspiraciones. Su fomento es un papel clave del IB y es lo que nos permitirá tener una mayor influencia en este mundo cada vez más complejo.

 

Todos los días, los educadores del IB contribuyen a poner en práctica la declaración de principios del IB en las aulas. ¿Puede mencionar un solo consejo que les daría para ayudarles a preparar a sus alumnos para las carreras del futuro, que todavía no existen?

GR: Mi consejo es que exhorten a sus alumnos a obtener el conocimiento que aún no poseen y, por lo tanto, a buscar en todo momento maneras más adecuadas de comprender las complejidades de la vida. Aunque no sugiero que los profesores citen directamente a Hegel o los Upanishads, la noción de que la verdad está en el todo contiene gran sabiduría. Las cosas nos irían mejor a todos si siempre estuviéramos conscientes de que solo comprendemos ese todo de modo muy parcial, y por lo tanto debemos avanzar en la búsqueda de una comprensión y unas habilidades más adecuadas. Ese nivel de consciencia tiene indudable pertinencia en la preparación para carreras futuras que aún no existen. Pero también es fundamental para nuestras vidas presentes, y por eso los educadores deben persistir en transmitir este punto a los alumnos de todas las edades.

 

Actualmente, las instituciones de educación superior de todo el mundo hacen mayor hincapié en la internacionalización. ¿Cómo pueden los alumnos del IB contribuir a esta iniciativa?

GR: Los graduados del IB pueden realizar un aporte considerable para concretar esta misión de internacionalizar la educación cada vez más. Todos los días recibo mensajes de colegas de universidades y otras instituciones de educación superior en los que elogian el conocimiento de las cuestiones globales que tienen los graduados del IB que son ahora sus alumnos. El IB se fundó hace 50 años como un pionero que marcaría el ritmo de avance hacia un mundo más interconectado. Nuestros alumnos pueden y deben seguir ejerciendo ese liderazgo después de completar la educación del IB.

 

¿Qué le satisface más de su función de presidente del Consejo de Fundación del IB?

GR: Los miembros del Consejo de Fundación somos guardianes orgullosos del IB y de la visión que expresaron sus fundadores. Actuamos como equipo para promover los intereses de la organización, los alumnos y los docentes a los que nos dedicamos a servir. Obviamente, nos coordinamos estrechamente con la directora general y todo el personal del IB para cumplir con esta responsabilidad. Pero nuestra labor también es indispensable para el bienestar financiero y organizativo de la institución, por lo cual me causa enorme satisfacción convocar al Consejo como equipo y mantener su atención centrada en la meta de mejorar los programas educativos para una cantidad cada vez mayor y más diversa de colegios de todo el mundo.

 

¿Cómo cree que evolucionará la educación del IB en los próximos 50 años?

GR: La clave del futuro del IB es la herencia que nos orgullece tan justificadamente. En mi opinión, la mejor estrategia para mejorar cualquier institución es identificar sus puntos fuertes centrales y seguir edificando sobre ellos en su conjunto. Los puntos fuertes de la organización son: una educación liberal exigente que se fundamenta en el aprendizaje sólido de las artes y las ciencias; atención al compromiso social, a fin de favorecer el mejoramiento de las comunidades locales y globales, al igual que un compromiso profundo con el entendimiento mutuo y el respeto intercultural, lo que comprende el estudio concienzudo de al menos una lengua distinta de la materna. Partiendo de esos cimientos, el IB puede seguir edificando programas educativos globales sin igual. Entre las áreas en las que podemos desarrollarnos más están: los programas de preescolar, primaria y primer ciclo de secundaria; la preparación profesional; un aprendizaje posibilitado y mejorado por Internet y una presencia mayor en los sectores menos privilegiados de todas las sociedades, entre ellas las regiones más desfavorecidas del mundo. Pero los cimientos del IB pueden y deben seguir siendo los puntos fuertes centrales que caracterizan su perfil actual, cada vez más sobresaliente. A todos nosotros puede y debe motivarnos enormemente lo que el IB puede lograr en los próximos 50 años.